
Soy un puto acojonao. Así, sin florituras. Llevo toda la vida dudando si hacer esto o hacer lo otro, si comprarme un bote de tomate frito o uno de ketchup, si comprarme un Opel Astra o un Ford Focus, si ser un putero o irme a un monasterio....
Y ahora me decido a comprarme un piso, y me entra el pánico escénico. ¿Seré capullo?
Me repito: Quiero comprarme piso y puedo, quiero comprarme piso y puedo...y empiezo a sudar como una morcilla de Burgos y me entran síndromes menopaúsicos.
Tengo un trabajo fijo, un banco a mis pies, un piso a mi medida.....y dudo. Dudo, dudas, duda, dudamos, dudáis, dudan.
Mi piso: no tiene el techo en el suelo (lo siento malabarista y lidia, ya sé que os hacía ilusión), está en la capital del reino de taifas, no hay especies mutantes en el vecindario y tiene una nevera donde caben varios kilotones de latas de cerveza. Y yo, dudo.
Soy un puto acojonao. Bis.