19 marzo 2008

Semana Sarna

Fieles paseando a Sta. María Comunista


Uff, qué pereza. Ahora, sin todavía recuperarnos de Navidad, viene Semana Santa: el sarpullido que me está saliendo acabará devorándome. Uno no está preparado para el sindicalismo-vacacional, para viajes interiores y exteriores y el paroxismo alimenticio.

Sí, señores, toca ir al pueblo a ver al Ku Klux Klan pasear imágenes mientras Marías-Peineta maquilladas hasta el tuétano van en fila india y exponen su ¿dolor? entre velas, velones y cirios eléctricos. ¿Se celebra una muerte, una resurrección o ambas? El caso es celebrar algo . Si pensamos fríamente en el significado de una procesión, es para alucinar: Tenemos a los capirotes portando una estatua y varios cientos de personas siguiéndola; salen de una iglesia y vuelven a entrar en ella ¿Utilidad? ¿Eso es una forma digna de demostrar una creencia? Supongo que si los musulmanes le dan varias vueltas a la kaaba, los cristianos no van a ser menos ¿a quién se le ocurriría tal cosa?.

Lo peor de todo, es ver a las Marías-peineta llorando cuando no pueden sacar al santo por la lluvía; encima, todas las cadenas de televisión tienen un archivo de gente llorando por la procesión cancelada para pincharlo al más mínimo atisbo de chaparrón. La gente llora, pero al menos el santo suspira porque este año no le ha tocado paseíllo. Qué patético.

La fiesta consiste en eso: en ir en fila india. Las personas nos acostumbramos a ir así desde pequeños, y en Semana Santa llegamos al clímax de la fila: en caravana al destino y después a seguir al santo para luego volver a la caravana de vuelta: toda la semana en fila.

Lo peor de todo, que los no tan creyentes nos tenemos de aprovechar de estas demostraciones de fe para pasar unos días descansando. Al menos el fín de la excusa vale la pena.

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